Literario fin de temporada

Nuestra querida amiga Marilina es ferviente admiradora de Corín Tellado. Cuenta que en los veranos, en el pueblo, ella y sus hermanas se hinchaban a leer sus novelas de amor. Señala especialmente “Adorable esclavitud”, de lectura obligada en cada temporada, y también nombra a un galán llamado Rex Wilcox, el de las altas polainas.

Algo parecido a lo que hacíamos nosotras con la novela rosa (Ver https://todostuscomplementos.wordpress.com/2013/09/06/la-novela-rosa/).

No necesariamente rosa, pero intentaremos dedicar buena parte del verano a leer. Os animo poniéndoos aquí algunos inicios memorables de obras maestras:

Quijote“En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme, no ha mucho vivía…” – Don Quijote de la Mancha, Miguel de Cervantes

“Pueden ustedes llamarme Ismael” (Call me Ishmael) Moby DickMoby Dick, Herman Melville    

 “Si de verdad les interesa lo que voy a contarles, lo primero que querrán saber…” – El guardián entre el centeno, J.D. Salinger

“Todas las familias felices se asemejan; cada familia infeliz es infeliz a su modo.”- Anna Karenina, León Tolstoi

 

Alimento para el alma, y también para el estómago: os doy una receta fácil de hacer y también de guardar:

REDONDO DE CERDO ASADO
Ingredientes:
1 Redondo de aguja de cerdo (mejor metido en una malla)

2 Cebollas
3 Dientes de ajo
1 Hoja de laurel
1/2 Vaso (de los de agua) de brandy (o vino blanco)
4 Cucharadas de aceite de oliva virgen extra
1 Palito de canela, pimienta molida y sal
Preparación:
El redondo de aguja lo podemos comprar metido en la malla.

Utilizamos la olla a presión. La ponemos al fuego, echamos el aceite y metemos el redondo. Lo tostamos por toda su superficie.
Mientras tanto, picamos la cebolla y los ajos.

Una vez dorado el redondo, lo sacamos de la olla y lo reservamos. Echamos la cebolla, los ajos picados, la hoja de laurel y el palito de canela. Lo dejamos hasta que la cebolla empiece a dorarse.
Volvemos a meter el redondo, lo salpimentamos, vertemos el brandy (o vino blanco), cerramos la olla y dejamos que cueza unos 20 o 25 minutos, contados desde que sale el vapor.
Lo sacamos, cortamos la malla y la retiramos.
Con la salsa podemos hacer varias cosas:
– Dejarla tal como está
– Retirar el palito de canela y la hoja de laurel y pasarla por la batidora
– También podemos espesarla, si queremos, incorporándole una cucharadita de maizena disuelta en un poco de agua fría y dejándola cocer unos minutos
Cortamos el redondo en filetes y lo servimos con un poco de salsa. Podemos acompañarlo con puré de manzana, puré de patata o simplemente con unas patatas fritas.
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2 respuestas a Literario fin de temporada

  1. Catherine dijo:

    Mi querida Miss Bennet; estupenda y completa su entrada de fin de temporada, con alimento para el alma y para el estómago.
    Cuando he leído los inicios memorables de obras maestras, me he ido inmediatamente a coger el libro de Anna Karenina, y me he llevado la sorpresa de que el comienzo es distinto y escribo aquí las dos diferentes traducciones:
    “Todas las felicidades se parecen, pero en cambio los infortunios tienen cada uno su fisonomía particular”
    “Todas las familias felices se asemejan; cada familia infeliz es infeliz a su modo”.
    Me pregunto si somos conscientes de las diferencias que puede haber de una traducción a otra (en este caso del ruso, supongo).
    Y aprovechando la ocasión, no me resisto a compartir el inicio de otra obra maestra no menos memorable que las anteriores y también en dos traducciones distintas:
    “Es una verdad reconocida por todo el mundo que un soltero dueño de una gran fortuna siente un día u otro la necesidad de una mujer”.
    “Es una verdad universalmente conocida que un hombre soltero poseedor de una gran fortuna necesita una esposa”. Orgullo y prejuicio. Jane Austen
    Y como dice la misma autora para terminar uno de sus libros: “dejo al criterio de quien por ello se interese, decidir si la tendencia es elegir una traducción u otra”

    • Miss Bennet dijo:

      ¡No imagina, querida Catherine, el gran deleite que entrañan sus palabras para mi espíritu! ¡Nombrar aquí a nuestra querida Jane y su gran obra “Orgullo y prejuicio”! ¿Qué habría sido de nosotras sin esta gran escritora? La tendríamos que haber inventado. ¡Qué buenos ratos nos ha regalado!
      Con respecto a su observación sobre las traducciones, es tan difícil a veces adivinar si un autor ha querido decir esto o lo otro… pero no hay más remedio que arriesgarse para que todos podamos disfrutar de tan fascinantes lecturas.

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