Paris, la cité de la lumière

Día de San Valentín: hablemos de París, ciudad romántica por antonomasia.     corazon

Paris Eiffel 2013-11-29

Paris Lafayette 2013-11-30 Galeries Lafayette

Para entonar, os pongo un vídeo que he encontrado en este fascinante invento llamado internet y que recorre los lugares imprescindibles de la ciudad: http://vimeo.com/59705267

Estuve hace un par de meses con Jane, Catherine, Mrs Watson y Thomas paseando por la rive gauche. Entramos a desayunar en el Café de Flore, lugar emblemático donde se reúne la bohème de Paris. Estoy segura de que Thomas sabrá describirnos a la perfección ese momento.
(Os recomiendo entrar en la web del café, que me resultó muy divertida – www.cafedeflore.fr)

Dejamos, muy complacidos, dicho café y nos dirigimos a la Sainte-Chapelle para contemplar sus maravillosas vidrieras. Pasamos por Notre-Dame y, como por casualidad, cruzamos el Pont au Double pont-au-doble-2y tropezamos con una librería, Shakespeare and Company. Nos atrajo el exterior, con sus estanterías de libros y postales y su banquito de madera. La entrada estaba desierta. Decidimos entrar a echar un vistazo y, ¡qué sorpresa!, estaba llena de gente y tan abarrotada de estantes, libros, posters, cajas y recovecos, que tenías que andar de medio lado para no tirar nada. La tienda puede parecer un tanto caótica, pero es un lugar fascinante. Al fondo, una escalerilla y, en el piso de arriba, varias estancias con un piano, un sofá desvencijado, de los tiempos de Maricastaña, y hasta un catre. Todas las paredes repletas de libros. En un rinconcillo de medio metro cuadrado, un empleado revisa datos en un ordenador.
¿Recuerdas, Catherine, que nuestro único interés era saber si tenían libros de Jane Austen?

37, Rue de la Bûcherie, Paris – http://www.shakespeareandcompany.com/

Shakespeare_&_Co_Books,_Paris_April_2011Shakespeare-and-Co-booksh-007shakespeare-and-company-paris-stairsDSC_0124-1images

Hará unos 35 años, esta bonita ilustración me la trajo de su viaje de estudios una amiga y seguidora.

Paris grabadoParis – http://www.youtube.com/watch?v=lMoSxYoV7cI
Sous le ciel de Paris – http://www.youtube.com/watch?v=kouTi-0csLg

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6 respuestas a Paris, la cité de la lumière

  1. Thomas Lefroy dijo:

    Mi deliciosa Miss Bennet,
    revoloteando esta tarde por los vericuetos de internet no he podido dejar de reparar en su

    referencia.
    En mi monótono y felíz retiro traspirenáico, también es un tesoro el recuerdo de vuestra amable

    visita. Un tesoro que mantengo con delicadeza y que suelo abrir para admirarlo de cuando en cuando.

    Y aún todavía lo abro y lo recuerdo cada vez que encuentro astillas de ostras por los rincones de

    la cocina.
    Como no podía ser menos, tomo vuestro guante y acepto el reto con sumo gusto, para tratar de

    recordar la misteriosa escena que presenciamos en el café de Flore.
    Fue nuestra dulce Catherine quien propuso desayunarnos en Les Deux Magots. Desgraciadamente estaba

    cerrado, así que nos dirigimos al cercano Café de Flore, conocido dentro de un siglo por ser cuna

    del surrealismo y centro de operaciones de Apollinaire.
    El ambiente era agradable. Algo bullicioso pero tranquilo. Espejos, sillones de cuero rojo, mesas

    de forja y mármol, … el clásico café lleno de gente elegante.
    Nos acomodamos los cinco en una mesita cerca de la puerta. En la mesita de al lado, compartiendo sofá y

    servicio, estaban dos señores de aspecto circunspecto, embebidos en acalorada conversación.
    Una tropa de camareros recorría la sala por los estrechos pasillos que se abrían entre las mesas.

    Estos parisienses tienen una extraña habilidad para colocar el doble de mesas en la mitad de

    espacio.
    Al poco entró ella. Era alta, rubia, con media melena lisa y lacada. Su mirada era fulminante. La

    mirada intocable que domina el arte de la sociedad.
    Venía acompañada de una dama elegante con un pastor belga. Con cierta dificultad los tres se acomodaron en una mesa contigua, hacia el centro de la sala. Llevó más de cinco minutos colocar al perro debajo de la mesa, abrirse paso para llegar al sofá, despojarse de sus exquisitos abrigos

    de franela estampada, colocar sus largas piernas en la postura perfecta, y por fin retocarse el

    peinado con altivez y despreocupación.
    Dada la angostura del café, nadie se inmutó por el dilatado tiempo que se tomaron para instalarse.
    A partir de ahí empezó el juego.
    De pronto me dí cuenta de que nuestro vecino de mesa me resultaba muy familiar, ¿algún cinematógrafo quizá? ¿una estrella de la gran pantalla? Rápidamente Catherine puso en marcha la tecnología y alguien dio un nombre. Se trataba de Vincent Lindon, el famoso actor.
    Por cierto, queridas, acaba de estrenar película y está todos los días en la pequeña pantalla. Veré de hacerme con una copia.
    El instante fue furtivo. Una mirada de nuestro vecino a ella fue la revelación. Una mirada acompañada de respeto y una breve, brevisima reclinación de cabeza. Fue un saludo furtivo, nada más. Pero un saludo importante.
    Aquello me puso sobre aviso de la personalidad de nuestra elegante dama. No pude evitar escudriñar su persona. Vestía elegante a la par que discreta, mostraba una imagen tan amable como altiva, y un indudable cuidado mostraba una señora interesante que sin duda había sido bella en su juventud. Ahora pasaría de los 60.
    De una mesa cercana, donde un animado grupo de parejas tomaba su petit-déjeuner, una de las señoras le lanzó también una sonrisa fugaz, acompañada de una reclinación lateral de cabeza. Ella al mismo tiempo le devolvió el saludo con una sonrisa amplia, sin mover ni un dedo ninguna de las dos.
    En los siguientes minutos, uno tras otro, de hasta cinco mesas recibió nuestra misteriosa dama pruebas de reconocimiento y salutación con tanta discreción como elegancia.
    Salimos por fin del local sin conocer la personalidad de nuestra misteriosa dama.

  2. Eleanor Dashwood dijo:

    Mi distinguido amigo,
    Soy incapaz de describir la alegría que he experimentado al leer su comentario. Ya lo dábamos por perdido, pero afortunadamente de nuevo está aquí.
    Hace un tiempo leí que las cartas mejor logradas son las que describen el mundo en que vive el remitente y el ambiente que respira y usted, querido, lo logra a la perfección. Realmente, me he sentido entre ustedes, compartiendo mesa en ese delicioso y elegante café parisino, lleno a la par de glamour y misterio.
    Confiando en que su estancia en París, la ciudad de la luz, continúe siendo de lo más gratificante, quedo de usted afectísima.
    Eleanor

  3. Eleanor Dashwood dijo:

    Querida,
    Sigo su semanal blog fielmente, disfrutando de toda la información que usted nos remite, reitero mi pena por a veces no saber encontrar un momento de sosiego para enviar un comentario.
    La semana anterior quedé prendada por la belleza y la perfección con la que está realizada la mantelería, legado de su difunta abuela; es una verdadera preciosidad, digna labor para que pase generación, tras generación y que sea siempre conservada con cariño.
    Hace unos años, paseando por París, descubrimos por casualidad, ya que no estaba programado en nuestro itinerario, la Sainte-Chapelle, tanto mi esposo como mi hijo Pedro, que en aquel momento era un adolescente, quedamos prendados de su belleza, de sus vidrieras…hasta tal punto que cuando hemos tenido el placer de poder volver a esta bonita ciudad, tanto Pedro, por su parte, como nosotros por la nuestra, hemos querido compartir con nuestros acompañantes este singular monumento.
    Reciba, el testimonio de mi más profundo reconocimiento por toda la maravillosa información que de usted recibimos y con él, el sincero afecto de su segura servidora.
    Eleanor

  4. Thomas Lefroy dijo:

    Mi distinguida, siempre apreciada y nunca bien ponderada Miss Eleanor,
    Son tan amables sus palabras, no es verdad? Y debo en efecto pedir rendidas disculpas por estos prolongados paréntesis, que nunca ausencias, pues mi espíritu y mi intención habitan de continuo en esta casa. Coincideremos en que la atmósfera que ha sabido conjugar nuestra encantadora anfitriona es un cielo algodonado. Lo cierto es que los deberes mundanos me entretienen ausente más de lo que pudiera desear.
    Sabed no obstante que esta casa es la vuestra, si por ventura está en vuestra intención volver a disfrutar de la Sainte-Chapelle.

    Queda a sus pies, ayer y hoy,
    su rendido,
    Thomas Lefroy

  5. Carmen dijo:

    Querida Miss Bennet,
    Cuando anunciaste que el día de S. Valentin ibas a hablar de París me pareció muy apropiado.
    Enseguida vinieron a mi mente y corazón mis vivencias de un viaje que hace ya muuuchos años, casi 35, hice con mis compañeros y amigos de facultad a esa encantadora ciudad. Todavía ahora recordamos muchas veces como nos perdíamos por muchas de sus calles y rincones “jugando” a encontrar a La Maga. Oliveira y la Maga, dos personajes de Rayuela, a través de los cuales Cortázar nos va descubriendo París, un París que no es solo el que aparece en las guías turísticas, y un París con sentimientos.
    En vuestro viaje tuvisteis un buen cicerone, al encontrarse residiendo allí vuestro querido Thomas.¡Todo un lujo!
    Tu blog esta semana ha enriquecido mis recuerdos al traer a mi memoria no solo París y sus encantos, sino además ese regalo que te hice, pero además me ha llenado de emoción saber que lo tienes y lo aprecias, como yo te aprecio a ti.
    Muchos besos
    P.D: Me cuesta escribir, incluso dudo si hacerlo, dado que todos tus seguidores escriben con alto nivel literario. Les felicito, pero yo ni siquiera aspiro a intentarlo.

    • Miss Bennet dijo:

      Querida, el párrafo que escribo es a la par contestación y súplica. Te ruego no dejes de escribir ni te atrevas a dudarlo. Cada cuál tiene su estilo y ningún estilo desmerece.
      Catherine también se ha lamentado en alguna ocasión por creer no poder llegar a la talla de … y me ha dado a conocer su pesar por no saber expresarse en la forma adecuada para este blog. Al leer tu postdata, me ha comunicado sentirse de igual forma.
      Reitero mi admiración y agradecimiento a todos los comentaristas de este blog, sea cual sea su nivel, estilo, conocimientos, edad, condición, etc, etc.

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